Todos los Martes que hubo desde entonces se convirtieron en MartesLocos. El proceso consistía en que, los martes a las 12:00, LosDeArriba invitaban a Café a un Listillo o a un Sultán. No tenían que haber trabajado juntos, ni siquiera tenían que conocerse. ElDeArriba solo tenía que comunicarle que LaEmpresa simplemente había decidido que sobraba, que a partir de entonces era un Caído, y las condiciones económicas a negociar con RRHH.
Los MartesLocos a las 12:00 no había un alma en cafetería. No se escuchaba una voz en LaEmpresa. Todo se hablaba por Conspirator. Todos conteníamos la respiración. No queríamos ser Caídos, y la sensación de que ese Martes podía ser el último era agobiante.

Vaya, que mala pata. Deseo que tu empresa se recuperara.
ResponderEliminarMe gusta tu blog, ¡¡sigue asi!!
Gracias Anónimo! :)
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